Un diseño sencillo y contemporáneo caracteriza esta casa de campo de 120 m2, en las afueras de Bogotá, que fue construida en menos de seis meses con un sistema modular que resulta práctico, económico y ecológico.
Comenzar la construcción de la vivienda soñada es un motivo de ilusión, pero también suele traer imprevistos: el plazo acordado con los arquitectos, en muchas ocasiones, se prolonga más de lo esperado y el presupuesto sufre alteraciones.

La vivienda tiene estructura metálica; es una construcción liviana, elevada sobre pilotes. Todas las habitaciones tienen vista al paisaje, lo que las hace ideales para el descanso. Fotografía: Luis Gabriel Lugo.
La propietaria de esta casa en la Sabana de Bogotá anhelaba tener un hogar de descanso con una magnífica vista, “cuya construcción no implicara problemas con obreros, montajes y supervisión, y, sobre todo, que se adaptara a unas tarifas fijas y razonables y tuviera unos tiempos de entrega muy rápidos”, explica Rafael Martínez, de la firma Neo, elegida para hacerlo realidad.
Neo es una oficina de diseño fundada en 2002, en la capital. Desde hace nueve años su departamento Neo Living comenzó a desarrollar un sistema de construcción modular liviana, inspirado en el de la famosa ‘Casa de Cristal’, de 1949, del arquitecto estadounidense Philip Johnson, y en varias de las viviendas creadas por Mies van der Rohe.

Para la sala, con chimenea y vista a la Sabana, se escogió un sofá con base de madera y cojines sueltos, y sillas tipo director. El piso es de porcelanato y el gran florero azul, de cerámica. Fotografía: Luis Gabriel Lugo.
Hoy, la empresa elabora las piezas de sus proyectos en su planta de producción y, según Martínez, “nos encargamos de todo: diseño, planos, maestros, compras, etc.; la casa es un producto diseñado exclusivamente para un cliente, con sus necesidades y exigencias resueltas”. El tiempo de entrega de una de estas construcciones varía según el área y los acabados, pero oscila entre tres y seis meses.

El comedor tiene bancos de madera de teca, la vajilla es esmaltada y la lámpara de techo opalina francesa es de los años veinte. Los floreros vintage que están sobre el carro auxiliar son de cristal. Fotografía: Luis Gabriel Lugo.
Para conocer más sobre esta casa, lo invitamos a continuar leyendo el artículo en la edición 1 de INTERIO, páginas 50 a 57: https://issuu.com/revistainterio/docs/interio_magazine_001_issuu/50